Teneis razón tengo que salir un dia con unos y otro con otros. Ahora os contaré mi tercera noche de sargeo.
La segunda la verdad es que fue bien. Fue socializante, entrar a grupos y hablar un poco, a ver como fluía. Y no fluyó demasiado, pero pasito a pasito.
Así que ahí voy:
Mi tercera noche de sargeo:
“Esta noche estaba preparada de antemano. Teníamos un plan: íbamos a ir a tomar algo a un bar, y después a una discoteca llamada Enfants. A mi personalmente me pintaba bien. En una discoteca la gente va a lo que va, y a pasárselo bien; además con la música, la falta de luz y el alcohol, me da algo más de seguridad. Si te bazuquean hay mucha más gente con quien seguir practicando.
Así que me encontré con *Juan y *Carlos. Hoy Carlos venía más animado. No os sabría decir porqué, y todo pintaba relativamente bien. Hasta que…
Hasta que al bajar por Rambla Juan empezó a quejarse de que él ya había dejado esto atrás, que él había subido de nivel (a una zona más pijilla). Que aquí sólo habían guiris y blablablá.
La cuestión es que llegamos a “La Musiqueta” el bar que nos esperaba. Dentro había gran revuelo y jolgorio, y ellos para no quedarse atrás pidieron un litro de Vodka-lima. En mi dinámica de automejora decidí trabajarme mis estados internos a base de zumo de piña.
Situación: A nuestra derecha teníamos 3 mesas gigantes llenas de un grupo mixto, aunque justo pegado a nosotros había chicas. A la izquierda nos sentaron primero unos chicos, pero algo más tarde unas chicas. Y delante y atrás había más mesas. con un poco de todo. Adelante a la izquierda, otra mesa en un rincón con un grupo chicas únicamente.
Y Juan empezó. Tenía en mente repartir “flyers” de Carlos. Haríamos que Carlos cumpliese hoy años. E hizo dos, uno para mi, y otro para él, que repartiriamos a las mesas cercanas.
Supuestamente esta era mi misión.
Entonces, de repente, aparició ese pinchazo en el pecho. Quienes salen a sargear seguro que saben a lo que me refiero. Cuando todos tus miedos se agolpan de manera terrible y te golpean, paralizándote. Ya me había sucedido antes, y al estar en un sitio cerrado, sentados y rodeados por chicas, me sentía más vulnerable. En la disco a malas te vas corriendo. Ahí es diferente, al menos, yo lo sentía diferente.
No pude hacer nada.
Juan dió uno de los papeles al grupo de chicas de adelante izq, y el otro lo acabamos haciendo rular hacia la derecha. Esta bien, Juan lo hizo rular hacia la derecha.
Y el grupo de la derecha le cantó cumpleaños feliz. Fue divertido.
Juan brindó con el grupo de la izquierda, que ahora eran chicas, visto que yo no fui capaz de pasarles el flyer.
A todo esto, ya se hizo hora de irse a la discoteca, donde ya no les dejaría más margen a mis miedos.
Entonces sucedió. Cuando nos preparabamos para irnos, las chicas a las que Juan les había dado un flyer le trajeron una rosa a Carlos. Y entramos en ese grupo. Había venido *Laura, y Juan y Carlos se pusieron a hablar con ella.
Hasta que Juan vió que me quedaba un poco de lado y me empezó a presentar a las chicas:
- Hola Chicas, este es Nómada.
No era un grupo demasiado espectacular, seamos sinceros, pero nos pidieron que nos sentaramos, y Juan diciendo que no, tomó asiento.
La verdad estaba bajo de ánimos, no me sentía cómodo en ese grupo (muy grande, como unas 8 chicas), así que me senté y me dediqué a escuchar. Soy bueno comentando la jugada, pero me cuesta iniciar una conversación desde el principio, y crear interés. Una vez una conversación va sobre ruedas y me parece itneresante me siento muy cómodo, soy capaz de participar, y bien… pero no siempre llego hasta ahí.
Vamos, que mientras Juan hablaba con Laura, me inmiscuía en la conversación que daba gusto, y reíamos los tres. Hasta que Laura nos tendió un ARO GIGANTE:
-Ey chicos, porqué no me vais a buscar papel? (para hacer uno de esos juegos de bar)
A lo que yo me reí y me negué, Juan al final aceptó.
Cuando Juan trajo el papel, ella me “castigó” y me dijo que me fuese al otro sitio, que quería sentarse con Juan. Yo le dije que no, que si querían que se cambiase ella. NO me gusta que me manden. Así que al final Juan cogió el taburete y se sentó al lado de Laura.
Supongo que tendría que haber colaborado con mi amigo, ahí me apunto un tanto en contra.
Aproveché para hablar con una chica gordita pero muy simpática. La verdad me reí bastante, y eso me animó… aunque no pude hacer nada con las dos de a mi derecha. Eran como muros.
Yo-Ey chicas! animadme un poco y contadme un chiste.
chica1-Uy no me sé ninguno – a la chica de su derecha- Cuentale un chiste
yo- eh! eso es derivar responsabilidades!
chica2-es como cuando va tu amigo y te presenta.
yo-hm? eso no es un chiste
chica2- no, es derivar responsabilidades.
yo-ah. Pensaba que ibas a contarme un chiste.
Ahí murió la conversación.
Supongo que tendría que empezar contando uno yo mismo, o algo, pero la verdad aquí me siento perdido, no se como empezar una conversación con alguien con quien no tengo demasiadas ganas de hablar. Sólo recuerdo que me volviesen a hablar cuando me preguntaron si mi pelirrojo era natural. Fue un intento de seguir la interacción, pero la verdad no supe como darle vida.
Así que en definitiva me sentía atrapado en el SET.
Le dige a Juan que qué haríamos, y me dijo que lo que hiciesen ellas.
Eso me hundió.
Al poco por suerte, ellas decidieron mobilizarse, cosa que agradecí a todos los santos y a todos los astros. Una vez en la calle, me intentaron integrar con una de las chicas más monas del grupo (después de Laura). Le conté 3 chistes y acabaron riendo. Pero dije que no más. No quería ser el payaso del grupo. Y ellas no me contaron ni uno. Ahí terminó la interacción.
Al final Laura me llamó para que estubiese con ella y con Juan.
Al llegar otra vez a rambla, 3 chicas y Carlos (que se sentía más integrado) entraron en un taxi. Otras dos más en otro, porque ni Laura ni Carlos ni yo pensabamos subir en uno.
Yo tampoco quería ser un candelabro, pero ese era mi camino hasta casa, así que nada, participé en la interacción como buenamente pude.
Y resultó que aunque la interacción empezó siendo puramente Juan y Laura, termino siendo n0mada y Laura, porque teníamos unas cuantas cosas en común. Estudiaba ella al lado de mi Uni, y me dijo de quedar para comer, que fuese a visitarla. Me volví a reir y le dije que una vez me quería para conseguirle papel y otra para no estar sola. Ahí se enfadó. A veces uno tiene que ceder, supongo. Le pedí que no se enfadara, que no quería ofenderla.
Y siguió hablando conmigo! Me sabía mal por Juan, que había invertido en la chica (Y ella en él) y ahora veía como su atención se desvanecía de golpe, pero sólo quedaban unas pocas calles más. Veía la cara de sufrimiento de Juan, y recordé “quien abre el set, posee el set”. Y que se lo había trabajado, no le iba a maguear la chica. Pero su atención me dió qué pensar.
Ser frío e indiferente a sus peticiones le llamaba la atención a la chica más guapa del set, pero me mantubo marginado en el Set original.
Me separé de ellos, que iban a otra discoteca muy difernete de la primera.
Fin”
Así que no puedo hacer más que daros la razón. Necesito ampliar mi circulo social para salir. Juan me va bien porque me estira en ambientes dificiles. Yo en un bar no hubiese hecho nada, y menos en uno de copas (en uno musical, tienes alguna otra excusa).
Pero centrarse en un solo set me pareció muy arriesgado y abusivo.
Sí en la disco tal vez hubiese hecho algo, pero mi nivel de energia estaba por el suelo, y estabamos anclados en un set que no me interesaba, aunque viendolo fríamente, si hubiese sido capaz de conocer alguna otra chica, quizá nuestro set anterior se hubiese mostrado más receptivo al “pelirrojo falso callado”.
Necesito encontrar la manera de estar más energético. Y definitivamente necesito encontrar otra gente con la que salir.
Gracias por vuestra atención y paciencia Lobo y Ilargia
. Tengo mucho que trabajar en el ambiente nocturno, siempre había sido de los de “yo no me lo paso bien de fiesta” y ahora quiero cambiarlo, pero me encuentro de cara con todo eso que tengo escrito a fuego en mi cabeza.
Un abrazo.
Nómada

Deja un comentario
Feed de los comentarios de este artículo